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Existen ciertos detalles que tienden a preocuparnos cuando se presentan; detalles mínimos, y completamente reparables, pero preocupantes para quienes no saben nada de mecánica. Un ejemplo de ello, y talvez el más frecuente, tiene que ver cuando suenan o chillan nuestros frenos. Si a usted le paso, o le ocurre actualmente, quizá se pregunte a qué se debe ese ruido repentino que resulta tan molesto; porqué comenzaron a sonar nuestros frenos, y si tienen o no reparación, pero sobre todo, si corremos algún riesgo cuando esto ocurre. Es importante saber la raíz del problema, ya que nuestros frenos pueden comenzar a sonar por diversos factores. Entender la razón hará que solucionemos rápidamente algo que en principio solo representaría una falla muy mínima y sin mucha importancia.

Fricción causa desgaste

Lo primero que debemos entender es que el sistema de frenos de nuestro automóvil se basa en el rozamiento por fricción, esto quiere decir que el chillido de los frenos es de por sí algo habitual e inclusive inevitable a medida que las piezas rozan y comienzan a desgastarse. Sin embargo, si el sonido es constante, hasta cuando frenamos suavemente, será necesario revisar y corregir un pequeño problema antes de que se convierta en algo de consideración.

Las pastillas de freno

Podemos comenzar revisando el estado de las pastillas de los frenos, ya que son las primeras piezas que sufren desgaste. Hay que acotar que, dependiendo del fabricante, algunas pastillas tienen una especie de tira que emite un sonido cuando queda al descubierto, o en este caso, cuando la pastilla sufre desgaste. Sustituir las pastillas es relativamente fácil, sin embargo, debemos contar con las herramientas necesarias para tener éxito. Pero si no podemos hacerlo o en definitiva no somos amantes de la mecánica lo recomendable es dirigirse a los especialistas quienes harán el trabajo en tiempo record. Asegúrese de comprar las pastillas ideales, y el modelo recomendado por el fabricante.

Discos y tambores en mal estado

Debemos entender que unos discos o tambores en mal estado producen un chirrido muy molesto. Estas piezas comienzan a sonar cuando ya cumplieron su tiempo de vida útil, o porque se deformaron o simplemente porque son de muy mala calidad. En este caso los expertos recomiendan revisar a fondo los discos y tambores, y si se detecta desgaste, rectificarlos o sustituirlos por unos nuevos y de buena calidad, incluso, se debe revisar en qué estado se encuentran el resto de las piezas.

Suciedad, polvo y humedad

El polvo acumulado representan otro problema en el sistema de frenos. Cuando hablamos de suciedad nos referimos a polvo y partículas que se van acumulando tanto en las pastillas, como en los discos, pero sobre todo en los tambores. La acumulación de polvo, por ejemplo, es ocasionada cuando el auto se encuentra detenido por largo tiempo; la humedad también tiene mucho que ver, sumado al material que va desprendiendo la pastilla que se va acumulando en los émbolos. Estos detalles, aunque parezcan pequeños van limitando el desplazamiento de la pastilla, y comienzan a producir los constantes chillidos.

Exceso de temperatura en los frenos

Es otro de los detalles que debemos considerar cuando sustituimos las pastillas de freno. Debemos recordar que estamos instalando piezas nuevas en discos que están gastados por el tiempo, por ello, los expertos recomiendan darle tiempo a las pastillas para que estas vayan poco a poco acoplándose a estos discos, ya que si las forzamos demasiado la resina que recubren las pastillas se deformarán, ocasionando el típico chillido. En este caso será necesario desinstalarlas y lijarlas para solventar el inconveniente.

Recomendaciones finales

Para culminar, evite frenadas bruscas. Frenar casi que encima del otro auto, o cuando circulamos por pendientes o bajadas, hace que las pastillas se recalienten y se cristalicen, esto reduce la eficacia en la frenada y degenera la pieza antes de tiempo. Por ello, sea precavido, revise constantemente el sistema de frenos de su auto, y conduzca con suma prudencia, sin abusar más de la cuenta.